Realizado por: Joselyn Navarro, Jessica Mendoza y Fabiola Vargas.

Contexto social de las bibliotecas y el bibliotecólogo


Las bibliotecas son organizaciones sociales claves para el fomento de la lectura, cultura y el uso correcto de la información. Estas entidades a lo largo de la historia se han caracterizado por su capacidad de adaptación en el mundo moderno, en donde la tecnología ha tenido un gran protagonismo, en los diferentes quehaceres de las actividades tanto cotidianas como laborales. Con la implementación de las nuevas herramientas tecnológicas se tenía la idea de que las bibliotecas poco a poco iban a desaparecer, en vista de que actualmente el acceso a la información se puede encontrar en las diversas plataformas que ofrece la web, lo que ha originado que el usuario obtenga datos informativos a un solo clic, evitando así acudir a las bibliotecas y satisfacer sus necesidades de información mediante los servicios que ofrecen estas organizaciones. 


A pesar de que la información se ha convertido en un elemento más accesible, las bibliotecas han encontrado en la tecnología una herramienta de gran ayuda para la creación de nuevos servicios. Esto gracias a la peculiar característica que tienen estas organizaciones que es la resiliencia, lo que les ha permitido enfrentar las situaciones adversas para poder seguir brindando servicios de calidad a su comunidad usuaria y así conseguir un protagónico ante la sociedad actual. Entre las transformaciones que han tenido las bibliotecas se puede mencionar el rediseño y la creación de nuevos servicios con ayuda de la tecnología, esto se ha dado gracias al arduo trabajo que han realizado los profesionales de la información.


Los bibliotecólogos que también son conocidos como profesionales de la información, "….deben poseer conocimientos y habilidades que les permitan adaptarse a los cambios generados por las tecnologías de la información y de la comunicación y hacer frente a los requerimientos que demanda la sociedad de la información" (Chacón, 2009, p. 72). Este profesional "…puede realizar tareas distintas y variar en la práctica profesional según los tipos de centros de trabajo, la integración en un sistema, enfoque de trabajo de la institución, el contexto, los recursos de información utilizados, la especialización, etc" (Rojas, 2018, p. 54). Si bien es cierto, entre las funciones que debe realizar el bibliotecólogo está la relacionada meramente con la gestión de la unidad de información y el cumplimiento de los objetivos propuestos en el plan de trabajo, pero, este profesional también "...tiene dos funciones sociales esenciales, la integración de la biblioteca en la sociedad y la sociedad en la biblioteca" (Bustamante y Padial, 2003, p. 36).


Igualmente, estos individuos tienen un papel fundamental en el cambio que han tenido las bibliotecas y su capacidad de adaptación en las nuevas eras. El bibliotecólogo actual ha transformado su perfil, con la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades que ha puesto en marcha en beneficio de las unidades de información para su innovación. Se puede decir que este profesional está en una constante capacitación, ya que tiene que estar en tendencia con las nuevas herramientas que puede ofrecer el mercado para utilizarlas a favor de las bibliotecas. Esto ha permitido que el profesional de la información incursione en diferentes áreas del saber convirtiéndose así en un individuo multidisciplinario y a su vez polifacético, siendo estos aspectos características distintivas del bibliotecólogo.


Características del profesional en bibliotecología

Existen otros rasgos que tienen estos profesionales, como por ejemplo: 

  • El profesional debe proporcionarle a la sociedad información confiable, precisa y oportuna, siendo una prioridad en el mundo bibliotecológico (Escalona, 2008, p. 16).
  • El bibliotecólogo requiere de personas capaces de introducirse en el mercado, tanto para influir en la productividad laboral como para generar empleos, en una sociedad que está en constante cambio y que se caracteriza por el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (Escalona, 2008, p. 16). 
  • Las personas profesionales en Bibliotecología requieren un cambio de actitud y una visión humanística de la profesión (Chacón, 2009, p. 74).
  • El profesional en bibliotecología debe ser un experto en la manipulación y el acceso de la información; debe ser capaz de traerla al usuario que la demanda, desde cualquier punto donde se encuentre (Chacón, 2009, p. 74).
  • Ser un transmisor y gestor de innovación y comunicación, saber desenvolverse en un mundo competitivo, donde debe sobresalir por su proactividad, dinamismo, liderazgo, pero ante todo, debe buscar la excelencia en todas las funciones que realiza para satisfacer a un usuario ávido de información y expectativas (Chacón, 2009, p. 74).

Las características mencionadas anteriormente, son algunos criterios que tiene este profesional y que con el paso del tiempo se han incorporado nuevos aspectos en su perfil. Lo que también ha dado origen a la adquisición e implementación de habilidades, que le permitan el desarrollo óptimo de sus actividades bibliotecarias y el crecimiento profesional.

Habilidades del profesional en bibliotecología

Entre las habilidades que debe poseer el bibliotecólogo están:

  • Tratamiento y diseminación de la información independiente de su soporte físico.
  • Atención real y virtual al usuario. 
  • Pensamiento crítico y sentido común.
  • Intenso uso de las tecnologías de la información. 
  • Activas prácticas interdisciplinarias.
  • Activa participación en políticas sociales, educativas, científicas y tecnológicas.
  • Formular estrategias de información para satisfacer las demandas de información requeridas para los usuarios de la información.
  • Organizar y dirigir unidades de información.
  • Buscar la asociación y las alianzas estratégicas para la organización de redes de información documental (Gómez, 2012, p. 35). 
Evidentemente, los puntos mencionados anteriormente son habilidades que están muy relacionadas con el bibliotecólogo y sus actividades en estas organizaciones,  pero existen otras cualidades generales que este individuo debe poseer, como trabajo en equipo, liderazgo, comunicación, inteligencia emocional, motivación, entre otros criterios que pueden ayudar al perfil de este profesional.



Valores del profesional en bibliotecología


Por otra parte, están los valores que todo profesional en bibliotecología debe tener, entre ellos se mencionan los siguientes: 

  • Respeto.
  • Responsabilidad. 
  • Solidaridad. 
  • Empatía. 
  • Tolerancia. 
Como todo profesional se debe tener los valores bien definidos y que son claves para el desarrollo adecuado de la profesión. Más cuando se tiene una gran interacción con la sociedad, lo que implica un mayor esfuerzo para el cumplimiento de dichos valores, en vista de que nuestra razón de ser son los usuarios.


Funciones del profesional en bibliotecología

Al cual debemos de respetar y brindar servicios de calidad en todo momento, mediante las funciones que se desempeñan en el área bibliotecológica, como menciona Rodríguez (2008, p. 20), que recalca que las actividades del profesional de la información consiste más que todo en que este individuo: 

  • Organiza y maneja políticas de control documental nacional e internacional, aplicando conocimientos especializados.
  • Orienta a los clientes de la información, en las metodologías básicas para desarrollar técnicas de búsqueda y recuperación de información en línea. 
  • Toma decisiones sobre principios y métodos automatizados para la indización y resumen de toda clase de documentos. 
  • Construye, implementa y evalúa planes estratégicos. 
  • Realiza estudios de cultura organizacional en relación con la administración de la información. 
  • Vela por la formulación y gestión de recursos para diferentes tipos de proyectos y por el mantenimiento y actualización de bases de datos automatizadas.
  • Asesora a los usuarios de información en las nuevas formas y condiciones de acceso a servicios y productos de información existentes a nivel nacional e internacional . 


Por otro lado, Rojas (2018, p. 54-57) menciona algunas funciones primordiales que el bibliotecólogo debe desarrollar en las unidades de información:
  • El bibliotecólogo se capacita continuamente para construir nuevo conocimiento, especialmente en los aspectos teóricos. 
  • Conoce y aplica teorías y modelos gerenciales, de planeamiento estratégico y de promoción de los recursos de información. 
  • Ejecuta investigaciones recurrentes acerca de los cambios que se dan en el entorno.
  • Comprende e interpreta correctamente las necesidades de información de la comunidad de usuarios a la que sirve.
  • Valora y selecciona los recursos de información de manera que estos se adecuen al contexto de sus usuarios y de las necesidades de información identificadas en esta comunidad. 
  • Crea productos y servicios convencionales no convencionales de alto valor agregado con base en criterios de utilidad, accesibilidad y calidad. 
  • Educa social y culturalmente.
  • Se ocupa de conservar y proteger la cultura contenida en los documentos y otras fuentes de información.


Como se señala anteriormente, cada función que tiene el profesional de la información es de suma importancia en el desarrollo de las bibliotecas, el cual se refleja mediante las habilidades y valores que cada bibliotecólogo demuestra en su labor diaria y en la satisfacción de resolver la necesidad informacional del usuario, por medio de los servicios y productos que se brindan en esta. Además, estas tareas bibliotecarias se encuentran en constante cambio, debido a los avances tecnológicos y a las nuevas estrategias empresariales, de mercadeo y de comunicación que se van incrementando a través de la ciencia. 




Retos del profesional en bibliotecología


En la actualidad existen muchos retos que el profesional de la información debe confrontar ante los avances tecnológicos, sociales y culturales que se viven en la sociedad. Uno de los retos son los “Nuevos espacios de aprendizaje y de investigación”, (González, Martínez, de Zayas y López, 2017) en donde se puede mencionar algunos aspectos como: la alfabetización informacional, el desarrollo de habilidades tecnológicas y realización de estudios de usuarios, que son funciones del área bibliotecológica, pero estas se han ido transformando de acuerdo a las nuevas tendencias y cambios que se han dado en la gestión, en el acceso a la información y en la documentación. 



Es por eso, que el profesional en bibliotecología debe diseñar programas de alfabetización informacional, el cual debe estudiar el contexto social y cultural de su comunidad usuaria y considerar qué estrategias puede planificar, ejecutar y evaluar que se adecuen a las necesidades informacionales y educativas que presenta su sujeto de estudio. Mediante la utilización de instrumentos de recolección de datos cualitativos o cuantitativos, que le permita identificar y seleccionar las mejores estrategias para su implementación, considerando la preparación y dominio de las herramientas, aplicaciones y programas tecnológicos, que le ayuden en el proceso de aprendizaje, interacción y trabajo colaborativo con su comunidad meta. 


Por otro lado, está el reto del “almacenamiento y conservación del patrimonio documental”,(González, Martínez, de Zayas y López, 2017) en el se plantean múltiples restos en sí, en los cuales están: la participación del profesional en la creación de políticas de conservación digital de soportes analógicos que necesitan ser almacenados en condiciones ambientales específicas. Otro aspecto a tocar es la importancia de la digitalización del patrimonio histórico, cultural y científico de la sociedad y concebir proyectos que permitan presupuestar las tecnologías y los medios requeridos para ello, teniendo conocimiento los costos de mantenimiento. Con respecto a esto es importante tener en cuenta la conservación del patrimonio cultural en las unidades de información, ya que es parte de la cultura e historia del país, visto como un reto, ya que por ser recursos limitados y valiosos, se debe desarrollar programas de gestión de documentos que incluyan los elementos orgánicos, normativos y funcionales precisos para garantizar la creación, tratamiento, conservación y recuperación de estos. 


El siguiente reto a tocar es “La diversidad de fuentes y herramientas para gestionar la información y el conocimiento”,(González, Martínez, de Zayas y López, 2017) la diversidad de fuentes y cantidad de información no arbitrada que circula en la red hacen que se pierda un tiempo valioso, sobre todo para personas no entrenadas en recuperar la información pertinente y proveniente de fuentes confiables. Los profesionales de la información deben de aprovechar las necesidades de los usuarios y las oportunidades que ofrecen la variedad de fuentes y herramientas disponibles para acceder y utilizar la información, no solo en formato papel, sino además la que aparece en ambientes web. Hay que tomar en cuenta que las funciones pasivas de atesoradores de grandes colecciones y prestadores de libros quedaron atrás, por lo que se tiene que aprovechar los diferentes y nuevos tipos de herramientas que se tienen a disposición. Pero, no solo es necesario dominar estas herramientas y aprovechar sus múltiples beneficios, se requiere además la utilización de una serie de métodos y técnicas estadísticas, así como la aplicación de métodos bibliométricos, cienciométricos y de visualización de la información con vistas a conocer, entre otros aspectos. 


Otro reto que es sumamente importante en el desarrollo del perfil y papel del bibliotecólogo son los estereotipos que se tienen de la profesión en la sociedad, ya que aún en el siglo XXI se considera al bibliotecario como aquel que “acomoda libros”, “presta libros”, “lee libros”, “es una persona amargada y solo calla a los usuarios”, entre otros ejemplos, que han afectado el valor que tiene el área bibliotecológica y el profesional que se especializa en esta rama del saber. 


Estos estereotipos han permanecido en la sociedad, debido a las características que se han presentado en la literatura y en la historia, acerca de lo que realiza el bibliotecólogo en las bibliotecas. Pero la labor bibliotecaria hace más que organizar los recursos documentales, ya que brinda un servicio al usuario que son su razón de ser, para que ellos se encuentren satisfechos con la ayuda brindada y puedan satisfacer sus necesidades de información. Sin embargo, con la aparición de la revolución industrial y los avances tecnológicos, tanto el área bibliotecológica como las funciones de los profesionales, se vieron afectados por la presencia de la era digital. Dado que por estos cambios, el soporte de los documentos se transformó en algo más accesible, los servicios tradicionales tuvieron cambios significativos, los sistemas de gestión documental se modificaron, y entre otros aspectos, que muchos de la sociedad pensaron que era el fin de esta profesión y de las bibliotecas.


No obstante, ha sido todo lo contrario, con el manejo de la tecnología las bibliotecas se beneficiaron con los sistemas integrados, que se acoplaron a las necesidades que presentaba la institución, se mejoró la gestión con las nuevas estrategias, el uso de las TIC´s y de las redes sociales mejoraron la promoción y difusión de los servicios y productos, con la finalidad de atraer al usuario y mejorar la comunicación. 


Todos estos cambios le permitió al profesional en bibliotecología capacitarse, analizar y aplicar la nueva teoría a la práctica en el uso adecuado de las nuevas normativas, herramientas y aplicaciones en sus tareas diarias. A su vez, desarrolló en los bibliotecarios estar anuentes y abrirse a los cambios, con el fin de dar a conocer el gran valor que tiene la profesión en la sociedad como gestores de la información científica y guardianes del patrimonio cultural, histórico y social de un país o comunidad. 


Conclusiones


En conclusión, se puede determinar que el perfil del bibliotecólogo con el transcurso de los años y el avance de la tecnología está en constante actualización,  no solo en sus funciones, sino que también en sus habilidades. Esto le permitirá seguir trabajando de una manera exitosa en las bibliotecas, con el fin de que éstas perduren por más tiempo en la sociedad y sigan siendo vistas como un medio de fomento a lectura, cultura y uso correcto de la información, gracias a los diversos servicios que ofrecen a su comunidad usuaria.


En relación a los retos, este profesional debe seguir trabajando de manera ardua para poder dar solución a cualquier adversidad que se presente en el desarrollo de su profesión. Se ha comprobado que el bibliotecólogo tiene las capacidades necesarias para afrontar cualquier dificultad, ejemplo claro de esto ha sido su adaptación a esta nueva era digital y el uso de las tecnologías como su gran aliado para la elaboración de nuevos servicios. 


Para ver cambios en esta profesión que es sumamente importante en la sociedad, es fundamental que cada individuo que se prepare para ser bibliotecólogo tenga las actitudes correctas para estar actualizando su perfil y enfrentar los retos que conlleva el ser profesional de la información, con la búsqueda de alternativas que puedan dar resolución a estos desafíos, que muy posiblemente aumenten con el transcurrir de los tiempos. De allí la importancia de hacer valer una de las características relevantes que ha distinguido a las bibliotecas y al bibliotecólogo el cual es la resiliencia.

 

Referencias bibliográficas: 


Bustamante, A. y Padial, A. (2003). Perspectiva ética y deontológica para la profesión bibliotecaria. Biblios, 4(16), 33-53. 


Chacón, L. (2009). El profesional en Bibliotecología como gestor de la información. Ístmica. (12), 69-80.


Escalona, L. (2008). Hacia el establecimiento del perfil del bibliotecólogo a nivel Iberoamérica. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
 
Gómez, K. (2012). La biblioterapia como práctica profesional del Bibliotecólogo. España: EAE Editorial Academia Española.


González,, M., Martínez, M., de Zayas, M., y López, J. (2017). Nuevos espacios y retos para los actuales profesionales de la información. Revista Interamericana de Bibliotecología, 40(3), 317-325.


Rojas, N. (2018). Desarrollo epistemológico de la bibliotecología. Costa Rica: EUNA.